En el artículo anterior conocimos a nuestra familia interna. Con esa teoría podemos comprender nuestro comportamiento de manera diferente. A través de la idea de que dentro de nosotros hay diferentes partes que actúan como personajes y cada uno tiene su forma de pensar y de sentir. Es importante saber que aunque algunas veces nos ayudan, otras pueden aumentar nuestro malestar, aunque su intención sea siempre buena.
Hoy vamos a conocer en profundidad a una de las partes de esa familia y cómo influye en nuestra manera de actuar: los gerentes. Estos personajes aparecen sobre todo cuando tenemos miedo, estamos nerviosos o nos sentimos inseguros. Su misión es evitar que lo pasemos mal y para conseguirlo intentan tener todo bajo control.
Podemos imaginar que los gerentes son como los jefes de una empresa (nuestra mente). Los gerentes siempre están controlando, organizando y evitando que las cosas salgan mal. A pesar de que su intención es buena y quieren protegernos, su manera de actuar puede hacer que nos sintamos presionados. Serían esas voces que no paran de decirnos lo que tenemos que hacer “si no estudias para el examen nunca conseguirás un trabajo” o “si no acabas el trabajo todos sabrán que eres un fracasado”.
Vamos a conocer algunos tipos de gerentes para saber qué quieren y responder a esa necesidad sintiéndonos mejor.
Este gerente cree que si no lo haces todo perfecto nunca vas a poder sentirte bien. Es la parte más exigente de nuestra familia interna. Como no quiere que cometas errores, ni que nadie te critique, siempre espera que des mucho más de ti.

A veces esta voz interior puede ayudarte a mejorar porque hace que te esfuerces y tengas en cuenta todos los detalles. Pero otras veces puede ser muy agobiante y hacerte sentir que nunca va a ser suficiente y que no puedes bajar la guardia.
Lo importante que debes saber sobre esta parte es que tiene miedo, le aterra que te sientas mal si algo no sale como esperas; su estrategia es exigirte mucho.
Ahora que sabes esto, en vez de luchar contra esta parte o de hacerle caso en todo lo que dice, puedes responder de manera diferente. Cuando notes una presión que dice que no es suficiente, puedes preguntarte:
Esto evita que actúes desde el miedo y te ayuda a responder de manera más comprensiva. Permite cuidarte mientras te sigues esforzando.
El gerente planificador cree que si no tienes todo planificado las cosas van a salir mal. Esta parte siempre está pensando en “que va a pasar después” y le encanta anticiparse, hacer horarios y revisar muchas veces si te falta algo; necesita tener todo bajo control.

“El planificador” es útil porque hace que estés preparado. Pero si las cosas no salen como planeabas, te puedes estresar, enfadar o ponerte nervioso.
Este gerente también tiene miedo; si planea todo perfectamente, no va a saber afrontar lo que pase después y te presiona para que tengas todo organizado. Al entender que es una respuesta al miedo, puedes frenar esa manera inconsciente de controlar todo y responder de otra forma:
Este gerente aparece cuando sientes que has fallado en algo o no lo hiciste como esperabas. Te critica, señalando los errores y juzgándote por ello (“deberías haberlo hecho mejor”).
“El autocrítico” puede servir para reflexionar y aprender de los errores, pero si le das demasiada importancia dentro de ti, se convierte en una vocecilla que no te deja en paz y te machaca; te hace sentir mal incluso cuando lo haces lo mejor que puedes.
Detrás de esta manera de actuar está el miedo a las críticas externas o a sentirnos mal si nos equivocamos. Este gerente cree que si nos critica antes que nadie, nos va a preparar y proteger del dolor. Sin embargo, lo que hace es aumentar las sensaciones de inferioridad y de culpa.

Para responder de una manera más equilibrada y no dejarnos llevar por este miedo, podemos intentar aprender de los errores sin reproches. Podemos hacer lo siguiente:
Al gerente complaciente le encanta que todo el mundo esté contento contigo porque piensa que si tienes la aprobación de los demás, todo va a estar bien. Por eso te empuja a decir que sí cuando en realidad quieres decir que no, o a no dar tu opinión por si no les gusta o para no molestar.
Esta forma de actuar podría servir para ser amable y tener en cuenta a los demás, pero si te dejas llevar por ella te olvidarás de tus propias necesidades y siempre pondrás a los demás por delante de ti, incluso cuando eso te haga daño.

El miedo que tiene el complaciente es que te rechacen si te muestras tal y como eres, por eso intenta que encajes a toda costa. Una vez que sabemos esto, una buena respuesta puede ser seguir siendo amables con los demás, sin dejar de lado tus necesidades.
Para dar respuestas más adecuadas al gerente complaciente podemos:
Así, cuidamos nuestras relaciones sin dejar de cuidarnos a nosotros mismos.

Estos son algunos de los gerentes que viven dentro de nosotros e intentan protegernos. Su intención no es hacernos sentir mal, sin embargo, a veces lo consiguen sin querer. Cuando entendemos qué es lo que realmente quiere cada uno, podemos escucharlos y actuar de otra manera para no dejar que nos dominen y hacerles saber que no todo es un peligro.
Alba es psicóloga sanitaria y ha realizado un máster de migraciones internacionales, salud y bienestar, además de proyectos de cooperación en Senegal, con menores en riesgo de exclusión social así como talleres con refugiados e hijos víctimas de violencia de género. Trabaja como psicóloga en una ONG con niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad dando un servicio de atención terapéutica y realizando actuaciones de sensibilización y asesoramiento para la prevención de la violencia y la promoción de la salud mental. Su misión es conseguir el bienestar de la persona, la promoción de una sociedad inclusiva e intercultural y el desarrollo integral de las personas más vulnerables.