La consciencia en las relaciones: un proceso común

La consciencia en las relaciones: un proceso común
23Jul 2022

La mayoría de los inicios, en los que decidimos embarcarnos en una relación con otra persona, suelen ser bonitos. Esos momentos, que están llenos de ilusión, de ganas de comerse el mundo y de felicidad, motivan y dan el impulso para crear un vínculo afectivo con alguien. ¡Y qué sensación más increíble!

En esta primera etapa de una relación es común que las cosas vayan sobre ruedas, que todo sea maravilloso y que apenas haya discusiones o motivos por los que estar preocupado.

¿Por qué ocurre esto?

Cuando conocemos a alguien y más aún cuando queremos conquistar a otra persona, es normal que mostremos nuestra mejor cara, que seamos serviciales, que estemos atentos a las necesidades del otro, cuidando al detalle cada aspecto de nuestra relación. De esta manera, conseguimos que todo fluya y, aparecen así, los sentimientos que crean poco a poco un vínculo más fuerte. Por lo que podemos decir que este sería el comienzo de nuestra relación.

¿Por qué tras un tiempo parece que las cosas no funcionan tan bien? ¿Por qué de repente aparecen conflictos? ¿Por qué llega un punto en el que no es todo idílico?

La consciencia en las relaciones

¡Cuidado! Con esto no quiero decir que siempre tenga que ser de esta manera. Si bien, es habitual que tras un tiempo de relación, haya confrontaciones o situaciones en las que no se esté de acuerdo. Esto no significa que lo que viene ahora tenga que ser algo negativo o malo para la relación. Al contrario, es el momento en el que de verdad se empieza a formar una base sobre la que crearla y construirla.

Podemos pensar que la otra persona ha intentado engañarnos mostrándonos una cara que en realidad no tiene o vendiéndonos algo que no existe. Sin embargo, podemos mirarnos a nosotros mismos y ver cómo también, inconscientemente, actuamos igual y mostramos la parte que más nos gusta, tanto en relaciones de pareja, como de amistad. Esto no quiere decir que tengamos la intención de engañar a nadie; actuamos así porque estamos focalizados únicamente en crear sensaciones buenas. Y esa persona, que crea esas cosas, también somos nosotros, lo cual no significa que no existan otras partes en nuestro interior que quizás, en ese momento, no estamos potenciando tanto por estar pendientes de otras.

A priori, no intentamos mentir a los demás cuando empezamos algo, simplemente, no nos conocen ni nos han visto afrontar otras situaciones diferentes. Y ahí está lo bonito, cuando esa relación se vuelve convivencia, nos relajamos y nos dejamos conocer, intentando buscar los puntos en común para cuidar(nos) lo que estamos creando. Porque una relación también es un proceso, es conocimiento, es escucha, es comprensión y es seguridad. Veamos por qué:

  • Proceso. En el momento en que iniciamos una relación, nos adentramos en una aventura con otra persona, en un proceso que va a acompañarnos en momentos, fases o etapas de nuestra vida junto a todas las emociones y sentimientos que vivimos. Por ello también tenemos una responsabilidad afectiva, tanto con el otro como con nosotros mismos [artículo sobre responsabilidad afectiva].
  • Conocimiento. Quizás aquí está el grueso de lo que venimos hablando hasta ahora. Este proceso con otra persona es puro conocimiento en ambas direcciones. Desde el momento que establecemos ese primer contacto, no dejamos de conocer al otro. Por ello, vamos a ir descubriendo cosas de nuestra pareja y pueden aparecer conflictos (esto no es algo negativo) o puntos en los que estemos menos de acuerdo. Este conocimiento nos lo va a dar el tiempo que pasemos juntos.
  • Escucha y comprensión. Esto es esencial en las relaciones. Es importante saber escuchar, de forma activa y sin juicios. Muchas veces ponemos nuestras ideas por delante y “escuchamos” teniendo una idea preconcebida, dando por hecho cosas que solo sabemos por nuestra interpretación. Esto hace muy complicado que podamos entender a la otra persona y acoger como se siente y lo que nos quiere transmitir. Por ello, es importante tener presente que siempre hay dos formas de vivir una misma situación, y tenemos que saber separar nuestra perspectiva, con todas las ideas que nos hemos creado, de lo que puede ser la realidad.  Estar abiertos a esa escucha nos hará comprendernos mejor, explicar muchos comportamientos y amar sin juicios.
La consciencia en las relaciones
  • Seguridad. Para que todo esto funcione, necesitamos sentirnos seguros en nuestra relación, necesitamos poder ser nosotros mismos en todos los niveles y estar tranquilos. Crear un espacio seguro con nuestra pareja depende de los dos, de vivir el proceso, de dejarse conocer, de escuchar sin juicios y de ser comprensivos [puedes leer más sobre cómo hacer esto en este artículo].

Es cierto que una relación no es algo sencillo y que al convivir (no me refiero físicamente) con otra persona, van a surgir roces. Para que funcione es necesario un trabajo conjunto, en el que ambos caminemos a la par para hacer que todo fluya. Estar en el mismo punto, tener visiones en común y querer o tener proyectos parecidos, es algo que va a facilitar las cosas, siempre y cuando nos sintamos en el mismo nivel de respeto y amor.

Sin embargo, esto no quiere decir que una relación tenga que funcionar sí o sí y nos empeñemos en hacerlo sea como sea, esperando que todo vaya a mejorar y desgastándonos (a ambas partes) tanto física como mentalmente. Porque el hecho de que la relación fuese maravillosa cuando comenzó o en el pasado, no quiere decir que lo sea ahora, en el presente, y no es un motivo para alargarla

La consciencia en las relaciones

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Elizabeth Clapés

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Muchas veces, es ese recuerdo, el pensar en esos momentos increíbles que hemos pasado juntos son los que nos mantienen atados a una persona, esperando que todo vuelva a ser igual. Pero como ya sabemos, una relación avanza, es un proceso en una dirección y no se puede volver atrás. Por ello, es importante ser consciente y críticos con esto; saber diferenciar entre si estamos haciendo un trabajo conjunto y desde el amor, que nos lleve a algo sano o, por el contrario, estamos anclados a un recuerdo y creando un sufrimiento innecesario por alargar algo que no funciona.

La consciencia en las relaciones

Amar es cuidar para conservar, más que cuando lo hacías para conquistar

Elizabeth Clapés

Sobre el Autor

Alba Rodríguez

Alba Rodríguez

Alba es psicóloga general sanitaria y ha realizado un máster de migraciones internacionales, salud y bienestar. Ha llevado a cabo proyectos de cooperación internacional en Senegal, proyectos de inclusión con menores en riesgo de exclusión social así como talleres con adolescentes refugiados y menores víctimas de violencia de género. Su misión es conseguir el bienestar de la persona, la promoción de una sociedad inclusiva e intercultural y el desarrollo integral de las personas más vulnerables.

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