Japón no es solo sushi, samuráis o ciudades futuristas. Su cultura posee muchas prácticas que ayudan a vivir de manera más tranquila, consciente y equilibrada.
No se trata de alcanzar la perfección ni de cambiar tu vida drásticamente (sabemos que con el inicio de año podemos caer en la autoexigencia extrema), sino de adoptar ideas que te inspiren a sentirte mejor cada día contigo mismo, con los demás y con tu entorno.
Para lograrlo, te presento varios hábitos japoneses que me resultan inspiradores, junto con consejos prácticos para que los pruebes tú mismo.
El kaizen consiste en realizar pequeños cambios constantes. No se trata de convertirte en un atleta de élite o en una persona superproductiva de la noche a la mañana.
Consiste en mejorar un poco cada día en aquello que te haga bien: estudio, trabajo, salud o aficiones. La idea central es que un 1 % diario suma un progreso inmenso con el tiempo.
Cómo aplicar el Kaizen hoy:
Ojo: No necesitas hacerlo todo a la vez. Una pequeña mejora basta para notar la diferencia. Al día siguiente (o a la semana, si el ritmo diario es intenso), puedes aumentar un minuto o un ejercicio más.

Shinrin-yoku significa literalmente «baño de bosque». No es una inmersión física en agua, sino sumergirse en la naturaleza con los cinco sentidos: observar los árboles, escuchar a los pájaros, respirar profundamente, tocar las hojas y sentir los aromas.
Los estudios demuestran que pasar tiempo en espacios verdes reduce el estrés, mejora el estado de ánimo e incluso fortalece el sistema inmunológico. No necesitas viajar a Japón; puedes practicarlo cerca de casa:
En Okinawa, región famosa por la longevidad de sus habitantes, las personas comen hasta estar satisfechas, pero no completamente llenas. Esta regla se llama hara hachi bu: comer hasta alcanzar un 80 % de saciedad.
Más que una dieta, es una forma de escuchar a tu cuerpo y respetar sus señales. Es, sin duda, una práctica de mindfulness. Si quieres profundizar en cómo vivir el momento presente, te recomiendo este artículo sobre mindfulness y haikus.
Checklist de alimentación consciente:

El osoji es la tradición japonesa de realizar una limpieza profunda al finalizar el año para recibir el nuevo ciclo con energía renovada. Es un ritual ideal para transitar los cierres de etapa.
El beneficio trasciende lo físico: cuando tu espacio está organizado, tu mente se siente más tranquila y enfocada.
Reto Osoji de 15 minutos (elige lo que más te cueste):
La palabra gaman se refiere a resistir con paciencia y dignidad ante las dificultades. No implica reprimir emociones, sino aprender a responder con calma cuando las cosas no salen como esperabas.
Es un concepto hermano de la resiliencia, definida como la «capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos». El árbol Ginkgo biloba es el símbolo máximo de esta fortaleza.
Ejercicio para practicar Gaman:

El ikigai es aquello que hace que la vida valga la pena; es el propósito que te motiva cada mañana. No tiene que ser un objetivo gigante; suele encontrarse en lo que disfrutas, en tus vínculos y en lo que eres bueno.
Si quieres descubrir el tuyo, te sugiero leer este artículo sobre cómo encontrar tu ikigai mientras estudias.
Cómo identificar tu Ikigai: Dibuja un diagrama donde se crucen estos cuatro puntos:
Donde se cruzan dos o tres de estos elementos, allí reside tu ikigai. Si te resulta abstracto, apóyate en tus valores. Explora más sobre ellos en este post: aprende a decidir según tus valores.
Estos hábitos japoneses no son normas rígidas, sino invitaciones a vivir con más amabilidad y equilibrio. No intentes aplicarlos todos a la vez; elige uno por semana o por mes.
Lo más importante no es el logro final, sino cómo te sientes mientras caminas en la dirección que has elegido.
Psicóloga y acompañante de personas en situación de vulnerabilidad: experiencia con menores en riesgo de exclusión social, migraciones, diversidad funcional y colectivo LGBTIQA+. Amante de todas las formas de vida, su misión es crear espacios sostenibles. Cooperante y gestora en proyectos de agroecología y protección animal. Escritora y fotógrafa en búsqueda de aprendizajes. “Cualquier momento es bueno para la ternura”.