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Vivir el momento presente: mindfulness y haiku

Vivir el momento presente: mindfulness y haiku
14May 2022

El mindfulness puede ser traducido como atención plena y es el arte de vivir el presente de forma consciente. 

Puede sonarte como algo lejano de gente “hippie”, mística y feliz que está desocupada y no tiene problemas e inquietudes como podemos tener tú y yo. Pero estoy segura de que has experimentado esa sensación de presencia y plenitud. 

Quizá cuando te has dejado llevar por una carcajada incontrolable, cuando has besado a alguien y ha desaparecido el mundo alrededor. Quizá cuando has sentido inspiración o fascinación escuchando una canción o contemplando el mar, el vaivén de las olas, y te ha invadido la calma. Has estado en ese momento con todos tus sentidos abiertos y despiertos, sin que existiese nada más fuera de eso. Eso es un momento de respiro, de presencia, y puede venir también de dentro de ti, puedes decidir vivir propiciando esos momentos.

Las técnicas de mindfulness tienen base científica y son de uso habitual en terapia. La meditación tiene multitud de beneficios para nuestra vida, de los que puedes leer más en este artículo. Sabemos que vamos muy deprisa en nuestro día a día, pero no nos motivamos a parar porque lo vemos como una pérdida de tiempo. Para meditar hay que parar, aunque solo sean 10 minutos, sí, y es una práctica muy positiva que recomiendo… pero tranqui si no va contigo porque no es necesaria para vivir con mindfulness. Sigue leyendo porque te presento alternativas, puedes practicarlo mientras realizas acciones habituales de tu día a día.

Cuestiona las emociones basadas en el pasado y el futuro

Si te paras a pensarlo, algunas de las emociones que nos perturban están asociadas al pasado o al futuro. 

La culpa, la nostalgia, el arrepentimiento… nos anclan al pasado. Reflexionar sobre lo vivido y sentir estas emociones, aunque duela, está bien y es necesario… Siempre y cuando no nos paralicen y nos machaquemos con pensamientos negativos repetitivos que se escapan de nuestro control.

Por otro lado, la ansiedad y la preocupación nos mantienen pendientes del futuro, sufriendo ahora por situaciones que quizá nunca lleguen. Está bien planear y prepararse para lo que viene, pero tenemos que poner límites para no sufrir más de lo necesario. 

Vivimos en una sucesión de momentos presentes. Pestañeas y no estás en el futuro, si no en un nuevo presente, por lo que el futuro nunca existe realmente. Y atrás no puedes volver, por lo que el pasado no tiene cabida nunca más. Todo lo que no es el presente vive sólo en tu cabeza.

Regálate presencia y escucha

El mindfulness no es dejar la mente en blanco para evitar el dolor, no es evadirnos de nuestra vida para evitar ocuparnos de nuestros problemas, es estar presentes, atender, escuchar lo de fuera y lo de dentro. 

Escuchar lo de fuera es atender a las personas cuando nos hablan, mirarlas, saber dónde estoy y qué está ocurriendo a mi alrededor. En este mundo dinámico y cambiante, es necesario para adaptarme. 

Escuchar lo de dentro es atender a mis pensamientos y emociones sin identificarme con ellos, porque son fenómenos que ocurren en mi cabeza, pero yo no soy eso, no dejo que se apoderen de mí. Los observo con cierta distancia, como un tren que pasa por delante de mí. Para que lo entiendas, no es lo mismo mirar las olas bajo la sombrilla desde la playa, que estar nadando hacia la boya y que una ola te arrastre.

Es normal y saludable dejarnos sentir el dolor cuando puntualmente nos viene, o ante momentos difíciles de la vida: dificultades académicas, peleas con nuestras amistades, perder algo de valor… pero lo que nos lleva a un sufrimiento excesivo son los pensamientos involuntarios negativos que aparecen cuando esto ocurre: “he suspendido una asignatura… eso es porque no valgo nada”, “mi amiga se ha enfadado conmigo… nunca voy a mantener una amistad verdadera”, “me han robado el móvil… la gente es mala y no puedo fiarme de nadie”. 

Muchas veces, esto ocurre en nuestra mente de forma inconsciente y no entendemos qué nos hace sentir tan mal. Por eso es importante observar mi mundo interior, escuchar lo de dentro, cómo reacciono a lo que ocurre fuera, los trenes que recorren mi cabeza.

Una práctica: estar “aquí y ahora” mientras haces tus cosas

Es difícil estar en el aquí y en el ahora, tendemos a ir para atrás o para adelante. Alguien nos está hablando, pero estamos en otro sitio, no se sabe dónde, pero eso se nota. Te animo a intentar estar presente al menos en una de las acciones de tu día, escoge la que quieras para ir practicando y poco a poco incorporarás esa actitud. Un truco es atender a tu respiración como ancla al presente, porque es algo que siempre está ocurriendo en el aquí y el ahora. Después, puedes fijarte en qué ocurre a tu alrededor y cómo tú reaccionas a ello.

  • Cuando te estás duchando por la mañana, quizá pienses en que a continuación te vestirás, desayunarás, saldrás de casa… quizá te acuerdes del mensaje que no te contestaron anoche… ¡corten! Concéntrate primero en tu respiración, después en el agua cayendo por tu espalda, en cómo tu cuerpo entra en calor, en si tu cuerpo está tenso o relajado, plantéate qué pensamientos se reproducen en tu cabeza y de dónde vienen, ¿quieres que se duchen contigo o prefieres eliminarlos? 
  • Quizá mientras vas al instituto estás pensando en qué pasará hoy, en si te tocará salir a la pizarra a corregir ejercicios, de qué humor estará Fulanito o Fulanita… espera, ¿se te ha olvidado el estuche?… ¡corten! Concéntrate primero en tu respiración, después mira a tu alrededor, ¿qué hacen las personas que caminan por la calle?, ¿cómo es la sensación del aire en tu cara?, si está frío, ¿se te congela la nariz?, ¿cómo te hace sentir esto?, ¿has acelerado el ritmo porque tienes ganas de llegar y sentarte al lado del radiador?
  • Cuando estás en la naturaleza escucha todos sus sonidos, el canto de los pájaros, cómo silba el viento y cómo suenan tus pisadas. ¿Cómo te hacen sentir? Posiblemente te serán muy agradables. Pero también escucha los sonidos que no lo sean tanto: cuando camines por la ciudad, escucha los pitidos de los coches, el ruido del tráfico o de la obra… porque están ahí. Escucha también el malestar que te genera, acéptalo como es, y sigue caminando… Prueba a mantener esta escucha plena también cuando te pongas una canción.
  • Disfruta de la comida en lugar de comer con el modo piloto automático (recomiendo practicar con una onza de chocolate porque es irresistible). Primero, huele lo que vas a comer e identifica cómo te hace sentir, si te apetece o no comértelo, si tu boca produce saliva… Pruébalo, saboréalo, es tu momento.

Haiku: poesía basada en el instante

El haiku es un tipo de poesía de origen japonés que presenta una perspectiva muy interesante: lo significativo y transformador que puede llegar a ser un instante si le prestas atención y mantienes una actitud abierta y reflexiva. Está inspirado en el asombro y la emoción del momento, en la apreciación de la grandeza de lo sencillo. Los pequeños detalles pueden ser revolucionarios en tu vida si te dejas inspirar por ellos. Para eso es necesario estar presente y conectar contigo, una actitud mindfulness es ideal para que la magia ocurra. Las características de este tipo de poema son:

  • Está escrito en 3 versos sin rima de 5-7-5 sílabas (métrica flexible), con un estilo sencillo y natural.

“Sobre las hojas verdes

que cubren la montaña,

el sol pasea”

― Masaoka Shiki

  • Tradicionalmente, incluye un «kigo»: palabra o expresión que indica la época del año a la que se refiere el poema.

“Sin excepción tiemblan

las hojas de la hiedra

por el viento otoñal.”

― Yamamoto Kakei

  • Suele mostrar escenas cotidianas o de la naturaleza.

“Se hizo mil pedazos

y aún está allí.

¡La luna en el agua!”

― Ueda Choshu

  • Transmite la emoción que causa la contemplación de algo.  

“La mariposa revolotea

como si desesperara

en este mundo.”

― Kobayashi Issa

  • Tan importante es lo que se dice, como lo que se omite. Se centra en lo fundamental, y pretende que la imaginación de quién lo lea, complete lo que falta en la historia. 

“La ventisca no deja

la fría lluvia invernal

tocar el suelo.”

― Mukai Kyorai

  • Los autores más representativos son Basho, Buson, Issa y Shiki, por si quieres echarles un ojo.

“Todo en calma.

Penetra en las rocas

la voz de la cigarra.”

― Basho

¿Qué te suscitan estos poemas? Simples pero sugerentes… capturan la sensación que le causa a su autor la observación de una escena. Es solo un instante, pero se congela en palabras y se convierte en una eternidad. Te invito a explorarlos, leerlos, escribirlos y compartirlos.

¡Hasta el próximo momento presente!

Sobre el Autor

Patricia Rivero

Patricia Rivero

Psicóloga, neurocientífica, diseñadora de programas socioeducativos y acompañante de menores en situación de vulnerabilidad. Amante de todas las formas de vida, mi misión es crear espacios sostenibles. Cooperante y gestora en proyectos de agroecología y protección animal. Escritora y fotógrafa en búsqueda de aprendizajes.

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