Hoy es un buen día para responsabilizarnos

Hoy es un buen día para responsabilizarnos
05Mar 2022

Todo aquello que hacemos y decimos tienen un impacto en los demás, al igual que lo que no decimos y no hacemos. La capacidad de ser conscientes de que nuestros actos, ya sean verbales o físicos, van a tener un efecto en la otra persona y actuar en consecuencia, se conoce como responsabilidad afectiva.

Responsabilidad afectiva

Los seres humanos tenemos la capacidad de expresar nuestras emociones y necesidades desde el respeto hacia el otro, buscando el cuidado de ambas partes. 

Responsabilidad afectiva no significa intentar evitar un malestar a la otra persona o la inexistencia de conflictos, sino poder cuidar al otro desde la sinceridad en la medida de nuestras posibilidades,  evitando sufrimientos innecesarios. A través de la comunicación asertiva (puedes consultar este artículo sobre la “asertividad”), podremos crear una relación en la que nos sintamos libres para expresar nuestras emociones, necesidades o lo que nos molesta, de una forma directa, clara y honesta, desde el respeto mutuo.

Muchas veces pensamos que “conflicto” es sinónimo de “pelea” o  que la relación no está funcionando. Sin embargo los conflictos forman parte de cualquier relación. Todas las personas tenemos un pasado así como creencias, perspectivas y formas de reaccionar. Los conflictos son una oportunidad para entender la forma de relacionarse de la otra persona, así como para seguir construyendo la relación sobre una base sana, desde la empatía, la comunicación y el respeto. Suponen una oportunidad para compartir las diferentes opiniones, puntos de vista o sentimientos sobre las cosas que vivimos y de esta manera llegar a un equilibrio.

Para cuidar a la otra persona, es esencial ser coherentes con nuestros pensamientos, emociones y acciones, ya que podemos confundir o hacer daño al mandar mensajes contradictorios que puedan crear dudas; la incoherencia va a generar confusión y esto va a tener consecuencias negativas en el otro. Sin embargo, la consistencia nos proporciona seguridad y tranquilidad. Así que, para relacionarnos desde la responsabilidad afectiva, podemos tener presente los siguientes puntos: 

  • Tener claro que nuestras acciones van a tener consecuencias en la otra persona.
  • Compartir nuestros pensamientos y emociones desde la empatía y la  asertividad.
  • Hablar de aquellas cosas que no nos gustan o nos molestan.
  • Expresar desde el principio las intenciones y lo que es para nosotros una relación.
  • Establecer límites o llegar a acuerdos (que pueden ser modificables) en la relación y respetarlos.
  • No invalidar las emociones de la otra persona (las emociones son algo que no podemos evitar sentir, pero sí podemos aprender a gestionar), lo que no significa estar de acuerdo, sino entender que tiene derecho a sentir lo que siente.

Una de las claves fundamentales de la responsabilidad afectiva es tener presente los límites donde termina nuestra responsabilidad y empieza la del otro, así como ser conscientes de aquellos actos que NO son responsabilidad afectiva:

  • Asumir el cargo de cómo las demás personas gestionan sus emociones tras recibir nuestros mensajes. Lo que sí está en nuestras manos, es la forma en la que nos expresamos y cómo reaccionamos ante los demás. Por ejemplo, en una relación de pareja, a la hora de comunicar que queremos finalizar la relación, no vamos a poder evitar que la otra persona sienta dolor, sin embargo, sí podemos transmitirlo de forma honesta y responsable. 
  • Al ocultar información sobre aquellas cosas que influyen en nuestra relación, no estamos cuidado a la otra persona, lo que supone sufrimiento y dolor para ambas partes. Retomando el ejemplo anterior, al no comunicar que queremos dejar la relación y comportarnos de forma diferente con el otro, estamos creando confusión. Podemos pensar que actuando así le estamos  evitando sufrimiento y, sin embargo, conseguimos todo lo contrario; la otra persona sufre al llegarle mensajes incoherentes y no entender lo que ocurre. Así, creamos un falso bienestar: pensamos que a corto plazo estamos evitando sufrimiento, pero, a largo plazo puede tener repercusiones negativas (mentales y físicas); ilusionamos a la otra persona sin que tengamos interés por involucrarnos en la relación. En cambio, si somos asertivos y gestionamos la situación de forma responsable, aunque a corto plazo pueda doler, damos la oportunidad a la persona de que a largo plazo se sienta plena, pudiendo gestionar la parte que le corresponde.
  • Pretender que la otra persona adivine lo que estamos pensando o lo que necesitamos en ese momento (expectativas que ponemos en el otro). 

Vamos a ver este último punto más detenidamente.

Expectativas

Las expectativas son uno de los errores más comunes presentes en nuestras relaciones con los demás. Al crearlas estamos poniendo en la otra persona una responsabilidad que no le corresponde, ya que esperamos que actúen como nosotros queremos o de la misma manera en que nosotros lo haríamos. 

Por una parte, no podemos esperar que la otra persona adivine lo que estamos pensando o lo que necesitamos en ese momento y, por otra, la mayoría de las veces, las personas actuamos o nos expresamos de forma diferente ante una misma situación.

Lo que ocurre con las expectativas, es que en nuestra cabeza creamos una ilusión o un escenario en el que la otra persona actúa de la manera que nosotros queremos. Entonces, cuando no ocurre lo que estábamos esperando, nos decepcionamos y experimentamos tristeza o rabia. Como consecuencia, ponemos la responsabilidad en la otra persona, por no hacer o decir lo que queríamos, haciéndola sentir mal. Sin embargo.. 

¿Este sufrimiento es causado por la otra persona o es debido a mi propia expectativa?

Muchas veces no entendemos la manera de actuar o las respuestas que nos llegan de los demás, cuando, para nosotros, la respuesta es más que evidente. Esto hace que cuestionemos los valores o el tipo de persona con la que estamos creando una relación. Es necesario ser conscientes de que, aunque la otra persona dé una respuesta diferente a la nuestra, no es mejor o peor, simplemente reacciona de otra forma igual de válida que la nuestra. Por ello, es fundamental aceptar que cada uno de nosotros tenemos nuestras propias creencias y aprendizajes, los cuales nos guían a la hora de relacionarnos con el mundo. 

Fristz Perls, neuropsiquiatra y psicoanalista, explicaba que las relaciones sanas reflejan el respeto y la aceptación de uno mismo (yo soy yo), así como la del otro (tú eres tú), para crear un “nosotros” sólido. Esta idea la comparte a través del siguiente poema: 

Yo soy yo. Tú eres tú

Yo soy yo.

Tú eres tú.

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.

Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres tú.

Yo soy yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

será maravilloso.

Si no, no puede remediarse.

Falto de amor a mí mismo

cuando en el intento de complacerte me traiciono.

Falto de amor a ti

cuando intento que seas como yo quiero,

en vez de aceptarte como realmente eres.

Tú eres tú y yo soy yo.

Una gran parte de los conflictos que se generan, se deben a fallos en la comunicación. Para entenderlo mejor, Andy Andrews, en el libro “The Noticer” nos explica diferentes formas de expresar el amor haciendo una comparación con animales: 

  • Gato (contacto físico): Las personas que usan esta forma para expresar su amor, se sienten más queridas cuando reciben cariño o afecto. Los gatos son animales de contacto físico: quieren que los acaricies y les rasques y es así como expresan el amor.
  • Canario (tiempo): Las personas que expresan su amor de esta manera, se sienten más queridas cuando les dedicamos tiempo. Los canarios son más felices cuando se sienten acompañados, cuando escuchamos sus “canciones”. No le importa lo que le digas o que lo cojas; un canario ignorado se muere por falta de amor y atención. 
  • Cachorro de perro (palabras): Las personas que expresar su amor así, se sienten más queridas mediante las palabras de aprobación. Cuando nos dirigimos a los cachorritos diciendo “¡buen chico!”, este menea todo su cuerpo llenándose de alegría. Sin embargo, no hay nada más devastador que hablarles con tono de enfado.
  • Peces de acuario (actos): Estas personas se sienten queridas a través de los favores y actos. A los peces no puedes tocarlos o hablarles, ni les importa si les dedicas tiempo, ellos quieren que les des comida y les limpies la pecera. 

Estas comparaciones, tratan de acercarnos a las diferentes perspectivas que tienen las personas de entender una relación. Cada una de ellas, es igual de válida que las otras. Normalmente, nosotros sentimos que alguien nos quiere cuando nos expresa el amor de la forma en que nosotros lo hacemos. Por ello, es importante conocer el dialecto que usan las personas con las que nos relacionamos, para entendernos mejor y comprender a la otra persona.

A veces, lo único que necesitamos es un poco de perspectiva

Andy Andrews

Sobre el Autor

Alba Rodríguez

Alba Rodríguez

Alba es psicóloga general sanitaria y ha realizado un máster de migraciones internacionales, salud y bienestar. Ha llevado a cabo proyectos de cooperación internacional en Senegal, proyectos de inclusión con menores en riesgo de exclusión social así como talleres con adolescentes refugiados y menores víctimas de violencia de género. Su misión es conseguir el bienestar de la persona, la promoción de una sociedad inclusiva e intercultural y el desarrollo integral de las personas más vulnerables.

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