Nuestra voz interior

Nuestra voz interior
28Ago 2021

¿Qué escuchas en tu cabeza cuando te enfrentas a una situación que te parece complicada? 

Tienes un examen mañana, preparas una entrevista de trabajo, acabas de llegar a una nueva ciudad, eres el anfitrión de un evento especial o te arreglas frente al espejo para una primera cita. Se despierta en tu interior una presencia silenciosa que te bombardea con palabras, en algún caso con imágenes o sensaciones. Puede bloquearte o sabotearte con un ruidoso charloteo. Puede acompañarte y prevenirte con señales de peligro. O, tal vez, te impulse y llene de motivación. Es tu voz interior. ¿Qué relación tienes con ella?

En nuestro artículo sobre “Creencias – Explicando el mundo que nos rodea” pudiste entender cómo las creencias forman parte de nuestro narrador interno y determinan la calidad de nuestras vidas. Si no lo has leído, te lo recomendamos. Hoy vamos a sumergirnos en la utilidad de esta voz. 

¡Vamos a ello!

¿Para qué sirve?

No eres el único que hablas contigo mismo. No eres un excéntrico por hacerlo, incluso si lo haces en voz alta. ¡No estás solo! Es un fenómeno muy frecuente, aunque no todos nos auto-narramos de la misma forma: un 90 % de nosotros experimenta la locución interna con palabras, en torno a un 17 % recurre a ella de forma dominante y solo algunas personas tienen un pensamiento más visual y abstracto, según el psicólogo y escritor Charles Fernyhough. 

Dedicamos un promedio de una cuarta parte de nuestra vida de vigilia a hablarnos internamente, según el psicólogo e investigador Russell Hurlburt. Este tiempo es suficientemente relevante para fijarnos en su productividad. 

Esta conversación cotidiana nos habla de nuestro estado de ánimo, de nuestras emociones y sentimientos. Influye en lo que hacemos y en cómo nos comportamos. Vuelve al pasado, rememora experiencias vividas y rescata aprendizajes. Evalúa y da contexto a nuestros recuerdos.  Imagina el futuro, planifica, intenta mantener el control y prevenir peligros. Y puede ser un obstáculo cuando queremos “vivir el presente” porque está programada para la supervivencia. Nos conviene conocerla para tener una experiencia más plena en nuestra vida.

“Si observamos a un niño jugar solo, es común escucharlo describir en voz alta los pensamientos que atraviesan su mente. Más tarde el discurso se internaliza y se desarrolla un diálogo genuino entre nosotros y nuestra pequeña voz”

Émilie De Tournay-Jetté, psicóloga del Instituto Universitario de Salud Mental de Montreal.

Si tu discurso interno no te ayuda en las situaciones difíciles que señalábamos al principio, se interpone en tus objetivos y experiencias o te sabotea, recuerda que esa misma voz nos ayuda a aprender, a pensar, a recordar y a motivarnos. Todos, o la mayoría, tenemos ese altavoz en nuestra cabeza y nos sintonizamos con él para buscar orientación, ideas y sabiduría. A veces nos lleva a la cavilación, a la angustia, a la negatividad, potencia nuestra ansiedad y afecta a nuestra salud. Pero también nos construye como personas, configura nuestra identidad y traza nuestra biografía, estructura nuestro pensamiento y organiza nuestros planes. La clave para recuperar el control es mejorar la calidad de nuestra voz interior.

¿Cómo mejorar nuestra relación con la voz interior?

Podemos convertir la voz crítica en un entrenador motivado: de “me va a salir fatal” a “venga, puedo conseguirlo”.

Para cambiar el rol de tu narrador interno, veamos algunas técnicas y recomendaciones que pueden ayudarte:

  1. Mira desde fuera. El “yo” es más adecuado para pensar y planificar y el “tú” para la regulación y automotivación. Cambia el monólogo (primera persona del singular) por el diálogo (segunda persona) cuando lo necesites. Practica usando tu nombre propio para hablarte. 
  1. Toma perspectiva. Imagina que tienes una conversación con un buen amigo mientras lo aconsejas. Comunícate contigo como lo harías con esta persona. Seguro que el tono es más amable y constructivo. 
  1. Rescata un recuerdo de éxito. Recuerda alguna situación parecida de tu pasado a la que ya te enfrentaste y lograste sobrepasar. ¿Cómo lo hiciste? Reconstruye en tu cabeza la historia de aquella victoria.
  1. Busca un referente. Siempre hay alguien que lo vivió antes que tú, que pasó por lo mismo que estás pasando, que sintió la misma parálisis o las mismas dudas. Encuéntralo y pídele consejo.
  1. Viaja en el tiempo. Imagina cómo verás lo que sucede ahora en el futuro. ¿Cómo te sentirás en el plazo de una semana, un mes o un año?, ¿sentirás el mismo malestar? La mayoría de las veces, un suspenso, un rechazo o una mala experiencia social no son relevantes con el paso del tiempo.
  1. Crea un reto. Reinterpreta lo que estás viviendo como una oportunidad para crecer, para mejorar. Ante los momentos que percibes como una amenaza cambia el punto de vista para vivirlos como un desafío. 
  1. Escribe tu monólogo. Descarga por escrito todo aquello que te bombardea. No te preocupes porque sea coherente o esté bien gramaticalmente. Cultiva la escritura espontánea en esos momentos en los que necesites aliviar la tensión mental.
  1. Transforma las creencias limitantes. En el artículo sobre las creencias, mencionado al inicio, te retamos a prestar atención a cómo dices las cosas. Esto es aplicable a nuestra propia voz. Descubre en tu discurso interior que creencias limitantes están más presentes y cámbialas por afirmaciones positivas. 
  1. Conócete más y mejor. Dedica tiempo al desarrollo personal para poder lidiar de forma más eficaz con tu voz interna y transfórmala en ese entrenador que te motiva y apoya. En nuestro blog puedes encontrar una valiosa recopilación de publicaciones para ayudarte en esta misión. Te recomendamos para empezar el video de “Habilidades diarias: preguntas poderosas”.

Si quieres seguir profundizando sobre el tema, aquí tienes un par de lecturas muy interesantes. 

Chatter y The voices within

Sobre el Autor

Diego Fontalba

Diego Fontalba

Diego es técnico de prevención de riesgos laborales, formador y coach. Tiene más de quince años de experiencia en la dinamización, mejora y creación de experiencias y contextos educativos. Ha formado y asesorado a docenas de empresas en aspectos técnicos de la promoción de la salud de sus trabajadores y, en la actualidad, trabaja en proyectos de educación emocional con centros de enseñanza, instituciones públicas y empresas de crecimiento personal. Su misión es ayudar a personas y organizaciones en la promoción de la salud y el bienestar emocional.

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