Parejas, ¿necesidad o elección?

Parejas, ¿necesidad o elección?
25Jun 2022

Conexión, complicidad, correspondencia… Cuando nos relacionamos, tendemos a establecer vínculos íntimos con aquellas personas que nos hacen sentir bien, que nos hacen sentir vivos y con quienes sentimos seguridad para mostrarnos tal y como somos. Sin embargo, cuando las relaciones que establecemos se convierten en el centro de nuestra vida y acaban guiándola y controlándola, lo que obtenemos es todo lo contrario; una relación que nos crea malestar, basada en miedos e inseguridades.

Tener miedo es algo natural, lo disfuncional es dejar que el miedo domine nuestras vidas

¿Puedo hacer algo con esa emoción?, ¿Desde dónde tomo mis decisiones?, ¿Cómo me relaciono con los demás?

Las decisiones que tomamos en nuestro día a día, en nuestras relaciones, están impulsadas por emociones, las cuales nos empujan a actuar o, por el contrario, a evitar ciertas situaciones. El miedo es una de esas emociones que puede influir en las elecciones que hacemos, por lo que si aprendemos a detectar ese miedo y relativizarlo, podremos obtener unos resultados que se acerquen más a lo que queremos. Es decir, tenemos que usar esa emoción, esa energía, y hacerla funcional, que sea algo nos beneficie. El miedo normalmente nos advierte sobre algo, nos da información de que puede haber un peligro, por ello, lo podemos usar como señal para actuar con precaución, y así evitar que nos domine o nos paralice.

En las relaciones de pareja, una de las formas en las que se manifiesta ese miedo es a través de la “codependencia”, motivada por el miedo al abandono. La codependencia supone la creación de una relación disfuncional, en la que la persona siente la necesidad de agradar a su pareja, de hacerla sentir que es imprescindible en su vida y por lo tanto, satisface todas sus necesidades, hasta el punto de dejar de lado las propias.

Antes de adentrarnos más en este tema, es esencial conocer la diferencia entre los términos “dependencia” y “codependencia”. La dependencia emocional hace referencia a la necesidad afectiva extrema que siente una persona por su pareja, es decir, sentimos que la otra persona es imprescindible en nuestra vida y desarrollamos comportamientos adictivos y desproporcionados hacia ella. Por otro lado, la codependencia emocional supone la dependencia hacia la persona dependiente; es la adicción de la persona “no dependiente” hacia la dependencia de su pareja. 

La diferencia entre ambos conceptos es que en el primero, pensamos que nuestra pareja es necesaria en nuestra vida (dependencia emocional) y en el segundo, nos volvemos adictos a agradar a nuestra pareja (que puede o no, experimentar dependencia emocional). 

Por ello, la persona codependiente tiende a pensar que el hecho de estar siempre disponible para el otro, cuidándolo y dando lo mejor de sí mismo, va a hacer que nunca deje la relación y conseguir así, que perdure en el tiempo. Necesita ayudar, proteger y  se preocupa constantemente por el bienestar de su pareja. 

Podemos pensar que estos comportamientos son positivos, ya que tanto cuidar de nuestra pareja, como preocuparnos por su bienestar, es algo sano. Sin embargo, cuando esto no se hace por puro amor hacia la otra persona, sino por alimentar una dependencia o una necesidad inconsciente, la relación se vuelve tóxica. El hecho de velar excesivamente por la seguridad y protección de la otra persona, además de verla como alguien débil o frágil, refuerza y empodera a la persona codependiente. 

Todo esto, a su vez, va a alimentar a la persona dependiente, ya que refuerza la dependencia de esta; entramos en un bucle en el que nuestra felicidad depende de nuestra relación y la felicidad de nuestra pareja depende de la necesidad de cuidarnos. De esta forma, se crea una adicción a la pareja que hace que no se rompa la relación y se mantenga la situación tóxica.

Si tu felicidad depende de otra persona, entonces no es tu felicidad

¿Por qué ocurre esto?

La persona codependiente se va a aprovechar de la situación del “dependiente”; va a mostrarse esencial para el otro, haciéndole sentir de la mejor manera posible a través de todo el cuidado y la atención que pueda darle, siendo el protagonista de su vida. Todas estas acciones, lo que buscan realmente no es el bienestar puro de la otra persona, sino un reconocimiento constante que calme su inseguridad y alimente su autoestima. 

Las relaciones codependientes nunca van a ser sanas ya que la codependencia hace que nuestra vida gire en torno a nuestra pareja, que todo nuestro tiempo se lo dediquemos a ella (estando o no presente), y que dejemos nuestras emociones y prioridades a un lado. El miedo a ser abandonados nos lleva a entregarnos al otro de forma incondicional y a sacrificar nuestra vida, a la vez que buscamos ese reconocimiento constante de lo que hacemos para el otro. 

 Hay una serie de factores que caracterizan a las personas dependientes: 

  • Satisfacer las necesidades de su pareja.
  • Asumir los problemas del otro como propios.
  • Anteponer el otro ante uno mismo. 
  • Miedo al rechazo.
  • Búsqueda de la aprobación del otro.
  • Baja autoestima.
  • Dificultad para establecer límites en sus relaciones.
  • Necesidad de control.
  • Mantienen relaciones tóxicas.

Síndrome de Wendy

El Síndrome de Wendy hace referencia a aquellas personas que dedican su vida a satisfacer y cuidar a otras, por ello, la codependencia está estrechamente relacionada con esto. 

En la película de “Peter Panpodemos observar como el protagonista tenía miedo a crecer, a ser adulto (Síndrome de Peter Pan) y necesitaba a Wendy, la cual le cuidaba y le ayudaba solucionar sus problemas. En esta historia, Wendy sería la persona codependiente, que impide que Peter Pan madure, resolviendo todos sus asuntos y evitando que asuma su responsabilidad. 

Así, aquellas personas que desempeñan el papel de “Wendy”, motivadas por su baja autoestima, por sus inseguridades, asumen ese papel de salvadoras, buscando algo que las haga sentir válidas y necesarias, buscando la aceptación y satisfacción para sentirse mejor. Este concepto negativo de sí mismas las lleva a sacrificar su vida para evitar el disgusto del otro y para mantener una buena imagen ante los demás. 

¿Cómo puedo evitar estas situaciones?

Para poder establecer relaciones sanas con los demás, es necesario trabajar primero la relación con uno mismo. Es normal que pongamos esfuerzo en mostrar nuestra mejor cara a la persona que queremos impresionar, pero tenemos que gustar por ser quienes somos, no por ser alguien que se esconde detrás de una faceta que no existe. 

La forma en la que nos relacionamos con los demás es un reflejo de la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos

Es importante conocernos, saber quiénes somos y diferenciar entre lo que queremos y lo que no, para poder poner límites y compartir con los demás aquello que funciona y está bien para nosotros. El primer paso para conseguir esto es querer hacerlo, estar motivados para cambiar comportamientos y pensamientos que tenemos asumidos y muy interiorizados. 

Para poder crear vínculos en los que nos sintamos bien con la otra persona y hacer que ella también se sienta de la misma manera con nosotros, tenemos que trabajar el amor propio, aprender a sentirnos a gusto y felices en soledad. Al hacerlo, el hecho de estar acompañados o tener una relación será una elección y no una necesidad.

Sobre el Autor

Alba Rodríguez

Alba Rodríguez

Alba es psicóloga general sanitaria y ha realizado un máster de migraciones internacionales, salud y bienestar. Ha llevado a cabo proyectos de cooperación internacional en Senegal, proyectos de inclusión con menores en riesgo de exclusión social así como talleres con adolescentes refugiados y menores víctimas de violencia de género. Su misión es conseguir el bienestar de la persona, la promoción de una sociedad inclusiva e intercultural y el desarrollo integral de las personas más vulnerables.

También te puede interesar

¡Comenzamos!
04 / octubre / 2015

¡Comenzamos!

Leer

Deja un comentario

Dinos cómo podemos ayudarte. Te llamamos.

He leído y acepto el Aviso Legal y la Política de Privacidad