¿Por qué «amistad» no es un género de cine y «amor», sí? (I)

¿Por qué «amistad» no es un género de cine y «amor», sí? (I)
15Oct 2022

Existe todo un género cinematográfico y literario para la temática del “amor” y lo pongo entre comillas porque la gran mayoría de esas pelis y libros cuentan historias de amor romántico, normalmente tóxico. No nos hablan del AMOR en un sentido amplio, de vincularnos de forma sana y positiva. Tampoco muestran personas que sepan amar(se) bien y esas son las y los referentes que necesitamos. Las relaciones más largas suelen ser las de amistad, ¿por qué esto no te lo cuentan las películas? ¿Por qué se centran tanto en lo romántico? 

A lo largo de nuestra vida, nos vinculamos a muchas personas de forma no-romántica: nuestras amistades, compañeros y compañeras (de clase, de experiencias, de proyectos en común…) o aquellas personas con las que compartimos lazos familiares y mantenemos relaciones estrechas. Estas relaciones conforman nuestra “red de afectos” y nos ayudan a sostener nuestra vida, nos acompañan, nos cuidan, nos nutren… ¡Merecen que hablemos de ellas!

El amor romántico eclipsa todo lo demás

Seguro que sabes la fecha de San Valentín, pero, ¿el día internacional de la amistad cuándo es?

“ – ¿Es tu novio/a?, – no, solo es un/a amigo/a”, ¿“solo”?, ¿ser amigas o amigos es menos que ser pareja?

Si haces una pirámide de tus relaciones, se espera que en la parte alta coloques a la pareja, que se convierte en “rey” o “reina” de esa jerarquía. Esto puede tener consecuencias peligrosas como fiarte más de lo que te dice una persona que lleva en tu vida 5 meses, que de tu madre, amigas o hermano que te lleva conociendo mucho más tiempo y probablemente puedan ayudarte mejor en tus cuestiones vitales.

Por otro lado, a nivel legal, la amistad no tiene ningún reconocimiento. Mis amistades ni aparecen en mi libro de familia ni puedo celebrar una ceremonia como la del matrimonio para formalizar esa amistad. No nos preguntan si nos hemos ido a vivir con nuestra amiga tal o cual, porque ya llevamos mucho tiempo, y no es por falta de ganas de compartir un pisito con nuestras buenas amistades, con las que nos entendemos y nos lo pasamos pipa. ¿No has soñado alguna vez con esta idea? Porque de pequeña era mi mayor fantasía. Pues amigas, amigos, os traigo buenas noticias: esa fantasía es posible; y escribo sobre ello desde el balcón de mi piso compartido con una amiga del instituto… Porque las relaciones, si las mimamos y valoramos, responsabilizándonos de ellas, pueden ser muy duraderas en el tiempo.

¿Y si no tienes pareja? 

Una consecuencia de que se le preste tanta atención a la pareja es que interiorizamos la idea de que lo normal y natural es desear una relación romántica, aspirar a que nuestro proyecto de vida sea nuestra pareja. Cuando damos algo por natural se entiende que nos tiene que pasar y si no es así es que “estamos mal”. 

¿Por qué se dice que estamos solos o solas cuando no tenemos pareja romántica? ¿Dónde quedan mis amistades, que tanto me acompañan y tanto apoyo me ofrecen?

La pareja no tiene por qué ser más importante o mejor que otras relaciones y no es bueno centrarse en una sola persona. No somos una media naranja que busca su otra mitad, sino una mandarina que para tener una vida rica se compone de muchos gajos. Estos pueden incluir o no a la pareja, pues, al igual que el resto de relaciones, es una elección. 

La familia que elegimos

Tradicionalmente, se salía de casa de la familia de origen cuando construías un proyecto familiar con la pareja, entendiendo familia por su acepción número uno del diccionario: “1. f. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas”. Sin embargo, puedes no vivir con tu familia y puedes sentir como familia a personas con las que no estás emparentado o emparentada. Así surge la expresión “las amigas y amigos son la familia que se elige” y se incluye la acepción número 7 del diccionario: “7. f. coloq. Grupo de personas relacionadas por amistad o trato”.

Se dice que “familia no hay más que una” y “nadie te va a querer como tu familia”, pero las amistades pueden querernos mucho y hacernos mucho bien. 

De hecho, como reflexión, cuando tenemos mucha confianza con miembros de nuestra familia de origen solemos decir que son como una amiga o amigo, por ejemplo, “mi madre es como una amiga para mí, le puedo contar todo”. Cosas similares se escuchan sobre las relaciones de pareja, por ejemplo, “con mi novio me río tanto y hago tanto el tonto que es como estar con un amigo”. Fijaos lo bonita que puede ser la amistad y aun así se coloca en segundo plano.

¿Y si no tienes amistades? 

Sobre la soledad 

Al igual que no pasa nada por no tener pareja, no pasa nada por no tener amistades si es algo elegido, pero la realidad es que la soledad que no elegimos es dolorosa. Se dice que “hay que saber estar sola o solo” y es fundamental tener ratos de soledad para encontrarnos con nosotros y nosotras mismas, escuchar nuestras necesidades… Pero no hay que olvidar que somos seres sociales y es normal que necesitemos vincularnos a otras personas para hacernos la vida más sencilla y bonita, pues es muy positivo para nuestra salud y nuestro desarrollo en la infancia y adolescencia

Además, tener una red de amistad rica es un factor protector para conservar una buena salud mental, mayor motivación en contextos académicos y laborales, además de para salir de las relaciones de violencia. Pues ya sabemos que uno de los grandes riesgos de la violencia en la pareja es el alejarnos del resto de nuestros círculos o de nuestra red afectiva. 

Sobre la autoestima 

También está la idea de “si tú no te quieres nadie te va a querer”. Esto es un mito, nos van a querer igualmente, ¿pero vamos a ser capaces de reconocer si nos están queriendo bien? Tener una autoestima alta es difícil, pero si nos aceptamos como somos y nos respetamos seremos más capaces de reconocer cuando el resto está respondiendo a nuestras necesidades y cuando no… que no se nos olvide que merecemos ser amadas y amados.  

Te recomiendo este vídeo sobre la autoestima y las relaciones:

chica hablando de autoestima

Ejercicio práctico

Haz un mapa de tu “red afectiva” para tomar conciencia de ella, aquellos lazos que sostienen tu vida. Hazlo según quien sientes cerca o dentro de ti, no tanto con quien compartes más tiempo. Por ejemplo, tú puedes sentir más cerca a tu amiga del pueblo que apenas ves que a tu compañera de clase, de hecho, puedes incluir a tu perro o gato si quieres.

En el próximo artículo plantearé la segunda parte de este ejercicio, seguiremos trabajando sobre la amistad, desmontando mitos y aprendiendo a vincularnos positivamente.

Hay tantas posibilidades de vida como personas habitan el mundo. Te invito a que elijas tus relaciones libremente, desde el amor y no desde el miedo a la soledad, porque no estaremos solas o solos mientras cuidemos nuestra red de afectos, en general, y nuestras grandes amistades, en particular.

Hasta el próximo artículo, amigas y amigos.

Sobre el Autor

Patricia Rivero

Patricia Rivero

Psicóloga, neurocientífica, diseñadora de programas socioeducativos y acompañante de menores en situación de vulnerabilidad. Amante de todas las formas de vida, mi misión es crear espacios sostenibles. Cooperante y gestora en proyectos de agroecología y protección animal. Escritora y fotógrafa en búsqueda de aprendizajes.

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