Viajando, ¿hacia dentro y hacia fuera?

Viajando, ¿hacia dentro y hacia fuera?
02Abr 2022

Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo.

Friedrich Nietzsche

El ser humano ha pasado toda su historia intentando explicar(se) el por qué de las cosas y una de las principales preguntas que siempre se han hecho religiones y filosofías es: ¿qué sentido tiene la vida? Y muchos de sus filósofos como Nietzsche, entraron en grandes delirios preguntándose ¿y qué hago yo aquí? ¿cuál es el sentido de mi vida? 

Vivimos en un mundo de constantes cambios, crisis, radicalismos, grandísimas diferencias sociales… en definitiva, muchísimos problemas políticos, económicos y sociales. Nos bombardean con malas noticias por la televisión, la prensa y por las redes sociales. Y muchas veces es complicado tener un momento de tranquilidad para poder tener nuestro propio juicio sobre las cosas que pasan en el mundo. 

Además vivimos en una sociedad que vive muy rápido y que parece que siempre está persiguiendo algo: en el colegio buscamos acabar para poder ir a la universidad. En la universidad, buscamos terminar a curso por año y encontrar nuestra pasión para tener un gran trabajo y un buen sueldo. Una vez encontrado ese trabajo, es mejor ir avanzado y ascendiendo, para tener más dinero y mejor status y poder tener una familia feliz. 

En esta sociedad falta tranquilidad, consciencia y presencia en el aquí y en el ahora. Dejar de vivir vidas vacías para empezar a vivir vidas con sentido. Encontrar tu misión de vida o lo que los japoneses llaman Ikigai.

En este artículo me gustaría contarte desde mi propia experiencia cómo viajando, explorando y curioseando he conseguido (espero) encontrar mi propio camino y dejarte algunos destellos de cosas que me han funcionado para tratar de encontrar mi misión en la vida. 

El propósito está muy relacionado con la identidad. Si no sabes quién eres muy difícilmente podrás determinar a dónde vas. No es necesario tener un objetivo para lanzarte a explorar. Tener un propósito es tener una dirección más que una meta. Y considero ciegamente que viajando es una forma de conocerse a través de los lugares, las culturas y las personas. 

Una de las mejores experiencias que he vivido ha sido alguna de las tantas veces que he hecho el “Camino de Santiago”, donde una de las frases más famosas es: Caminante no hay camino, se hace camino al andar (que viene de un poema de Antonio Machado). Caminar, descubrir y crear junto a nuestras experiencias, decisiones y emociones es la forma de encontrarnos a nosotros mismos y de alinearnos con nuestra misión de vida. 

No eres consciente del impacto positivo que viajar puede tener en tu vida hasta que das el primer paso y empiezas a acumular experiencias en tu curriculum viajero. Hasta que das el primer paso, sales de tu zona de confort y te abres al mundo con la única intención de absorber cada una de las enseñanzas que éste tiene preparadas para ti.

viajar

Encontrar tu misión de vida no es tarea fácil pero tampoco creo que sea algo complejo. Nos pasamos la vida soñando a lo grande, creyendo que triunfar o que el éxito van de la mano de grandes cantidades de dinero, de un buen trabajo, una gran casa y mucho conocimiento. 

Viajando es la mejor manera de romper estos mitos, de abrir la mente. De encontrarte con lo sencillo, lo auténtico. Una forma de descubrirse a través de las miradas de los demás, a través de sus bailes, sus comidas, sus paisajes y sus colores. 

Y es que al viajar y salir de tu zona de confort descubres:

  • Que tu cultura no es la madre suprema de todas las culturas
  • Que existen formas de vivir, de relacionarse y de vestir que jamás habrías imaginado. 
  • Y lo mejor de todo, descubres que pese a poder parecer diferentes, lo esencial es común en todos los lugares del mundo. Y es lo que se dice en uno de mis libros favoritos, El Principito, “lo esencial es invisible a los ojos”. 

Aprendí que la felicidad está en los momentos que vives, y no en lo que tienes, y que las experiencias son mucho más valiosas que las cosas materiales.

Además, me ha encantado leer últimamente en muchos artículos y libros y escuchado en podcasts muy interesantes que sigo cómo está demostrado que tener un propósito está relacionado con una vida más saludable, más plena y más longeva. Déjame compartir algunos podcasts muy interesantes:

Como puedes leer en este artículo, este término llamado “ikigai” viene de la Isla de Okinawa, en Japón, el lugar donde más gente centenaria (con más de 100 años) convive en comunidad. 

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Además, en este artículo, me gustaría dejarte 3 ejercicios originales (tengo más que compartiré en otro artículo) que pueden ayudarte a encontrar tu pasión o tu Ikigai. A mí me han servido mucho y vuelvo a ellos de vez en cuando, cuando quiero reconectar o sanar alguna parte de mí.

1.- El cuentacuentos: todos tenemos una historia que contar

Sé que parecerá una locura, pero coge un papel o un Word y escribe 50 cosas de ti. Sí, como has oído, 50 cosas. Datos relevantes de ti, gustos, hobbies, talentos, rarezas. Hacer una lista de 50 datos relevantes de tu vida puede ser una forma estupenda de presentarte al mundo, de decir quién eres. Pero lo más importante: es una verdadera terapia o forma de autoconocerte. Tu historia de vida y los acontecimientos más importantes te han convertido en lo que eres ahora.

2.- Si fueras una estrella, ¿qué estrella serías?

Imagina que eres la persona de más éxito que conoces. Estás en lo más alto, has alcanzado todas tus metas profesionales. Estás saliendo continuamente en medios de comunicación y te presentan como el o la experta de un determinado ámbito profesional. Si fueras esa persona, ¿quién eres, a qué te dedicas y qué es lo que has alcanzado?

3.- La escalera mecánica rota

Desde hace mucho tiempo me encanta imaginarme el fin de la vida o ese momento en el que tu alma sale de tu cuerpo y va al cielo como una escalera mecánica a las nubes. 

Mientras las almas que ya han terminado su vida suben a descansar en paz, otras almas, jóvenes, inexpertas e ilusionadas bajan por la escalera de al lado a empezar su vida. 

Imagínate que de repente un día, el día que tú estas subiendo, la escalera se rompe y se para. Aparece un cartel que dice «Reparación en 5 minutos». A tu lado también se ha parado un alma de las que bajan hacia abajo. Este pequeñín se gira, te mira y te pregunta: Oye, ¿y de qué va la vida?

¿Qué le dirías en esos 5 minutos? ¿De quién te acordarías? ¿Qué recuerdos entrarían y cuáles no? ¿Qué consejos podrías dar tú ahora mismo a alguien que se va a adentrar en la vida?

Te deseo todo lo mejor en este apasionante camino y te dejo con unas de mis frases favoritas del Dalai Lama, “mientras tengas una motivación pura y sincera, todo lo demás te sigue”. ¡Hasta la próxima!

Sobre el Autor

Sergio Lagarde

Sergio Lagarde

Apasionado por viajar, las culturas y las personas, Sergio es un ingeniero con experiencia en proyectos de cooperación internacional y de impacto social en comunidades por África y América Latina. Trabaja como coordinador de un proyecto de educación en África, ha fundado una ONG que trabaja con jóvenes activistas y ha montado una startup de movilidad sostenible.

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